No muere el SOL

No muere el Sol en Tegucigalpa
No muere aunque le muerdan esbirros de corbata la semilla
Es pábulo de lumbre roja la sangre
carne macerada con sudor y llamarada
Se arrastra purulenta la blanca piel de los magnates
y se hunden en su mierda de proclamas decretos sentencias noticias
Al aire limpio de la aurora vomitan su excremento de palabra traicionada
Y nada es transparente
sino el rostro ensangrentado del obrero
Y todo es reluciente salvo el sitio maloliente del verdugo

No muere el Sol en Tegucigalpa
No muere aunque lo matan por la espalda y lo sepultan
No muere aunque le extirpan la lumbre hecha de barro al campesino
No muere aunque le escupen saliva corrosiva de burgueses
No muere aunque le sellan con pólvora y silencio la alborada

No muere porque el verbo parturiento
aunque encerrado
traspasa las fronteras de la noche decretada
alumbra la osamenta del futuro
y fecunda la violencia enamorada
la paz encendida del que grita tras las rejas
y del magma contenido de la rabia entre las balas

Ni una lágrima por Honduras que no lleve dinamita y amor en la mirada
Ni un clamor que no incendie con su aliento lo que toque
Ningún quejido que no sea pólvora fecunda y machetes oxidados

Y la sed que no sea ya sino de sangre de gendarme
o capataz
o esbirro
y preferiblemente
que sea sangre de magnates la que llueva en Tegucigalpa
junto al Sol que no se muere y se hace hermano y es guerrero

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LA ESTEJUEVES, 15 DE JULIO: La escritora Sueca Selma Lagerloff: La primera mujer en recibir el premio nobel de literatura, precursora de lo que hoy llaman realismo mágico

No muere el SOL

No muere el Sol en Tegucigalpa
No muere aunque le muerdan esbirros de corbata la semilla
Es pábulo de lumbre roja la sangre
carne macerada con sudor y llamarada
Se arrastra purulenta la blanca piel de los magnates
y se hunden en su mierda de proclamas decretos sentencias noticias
Al aire limpio de la aurora vomitan su excremento de palabra traicionada
Y nada es transparente
sino el rostro ensangrentado del obrero
Y todo es reluciente salvo el sitio maloliente del verdugo

No muere el Sol en Tegucigalpa
No muere aunque lo matan por la espalda y lo sepultan
No muere aunque le extirpan la lumbre hecha de barro al campesino
No muere aunque le escupen saliva corrosiva de burgueses
No muere aunque le sellan con pólvora y silencio la alborada

No muere porque el verbo parturiento
aunque encerrado
traspasa las fronteras de la noche decretada
alumbra la osamenta del futuro
y fecunda la violencia enamorada
la paz encendida del que grita tras las rejas
y del magma contenido de la rabia entre las balas

Ni una lágrima por Honduras que no lleve dinamita y amor en la mirada
Ni un clamor que no incendie con su aliento lo que toque
Ningún quejido que no sea pólvora fecunda y machetes oxidados

Y la sed que no sea ya sino de sangre de gendarme
o capataz
o esbirro
y preferiblemente
que sea sangre de magnates la que llueva en Tegucigalpa
junto al Sol que no se muere y se hace hermano y es guerrero

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